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Renunciar a una herencia es una posibilidad real para los herederos de un difunto. 

Cuando se produce la muerte de un familiar, además de tener que lidiar con el duelo en unos momentos tan tristes y desoladores, comienza una sucesión de gestiones prácticas y legales que hay que solventar. 

Una de esas gestiones es resolver la herencia que haya legado el fallecido. Dependiendo de cómo se haya dejado todo dispuesto por éste, estas labores serán más o menos complejas para sus allegados. 

En algunas ocasiones, los herederos deciden renunciar a una herencia al entender que, por diversos motivos, no merece la pena reclamarla.

Primeros pasos para enfrentarse a una herencia

Uno de los primeros pasos que hay que dar tras la muerte de un familiar es pedir un Certificado de Actos de Última Voluntad. Este documento se solicita al Ministerio de Justicia  y sirve para saber si la persona fallecida dejó otorgado un testamento

Si el finado dejó escrito un testamento, en él se indicará quiénes recibirán sus bienes y en qué medida. En caso de que no haya testamento, un notario identificará a los herederos y comenzará los trámites de reparto de bienes. 

En una situación normal los herederos aceptarán la herencia que les corresponda, pero también puede darse el caso de que no les interese acceder a ella. Algunas veces puede interesar renunciar a una herencia  porque el finado dejó numerosas deudas o porque se deben pagar muchos impuestos por adelantado… Ejemplos en los que heredar puede resultar una situación complicada para algunos familiares y que les hace plantearse la renuncia. Pero… ¿se puede renunciar a una herencia?

Renunciar a una herencia

Recibir una herencia no siempre resulta tan ventajoso como pueda parecer inicialmente. Aceptar la herencia supone una serie de gastos y obligaciones que no todos los herederos quieren o pueden asumir. 

Tanto si existe un testamento como si no, los herederos pueden optar a la posibilidad de aceptar o renunciar a una herencia. Eso sí, hay que saber que la renuncia es irrevocable, una vez tomada la decisión no habrá marcha atrás. 

Si el heredero que desea renunciar es menor de edad, necesitará una autorización de un juez. Éste revisará las razones por las que se quiere renunciar y tendrá que autorizar dicha renuncia.

Las tres razones más comunes por las que se suele renunciar a una herencia son: 

  • Los herederos no pueden pagar el impuesto de sucesiones. Este impuesto puede ser muy elevado dependiendo de la comunidad española en la que resida el fallecido. Debe pagarse un porcentaje de los bienes a recibir y siempre antes de haber recibido los bienes, por lo que algunos herederos que no disponen de medios económicos no tienen más opción que renunciar a una herencia. 
  • Los herederos tienen deudas propias. En este caso, sus acreedores podrían reclamar el embargo de los bienes que se van a heredar, por lo que algunas personas deciden renunciar a una herencia. En este punto conviene saber que esta actuación deliberada puede suponer un delito de alzamiento de bienes en fraude de acreedores, por lo que puede ser anulada la renuncia posteriormente.
  • La herencia tiene muchas deudas. También puede suceder que el legado del fallecido contenga más deudas que bienes. En este caso, los herederos tendrán que hacerse cargo de ambas cosas. Existe la opción de aceptar la herencia ‘a beneficio de inventario’, lo que supone que las deudas se cancelen con el patrimonio a heredar. Si finalmente resulta un excedente, el heredero podrá acceder a él, pero en caso contrario no tendrá obligación de pagar a los acreedores.

Visto todo lo anterior, es posible renunciar a una herencia y hacerlo es algo más habitual de lo que solemos imaginar.

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